Das erinnert mich an eine Geschichte

La reminiscencia es la memoria del alma; pero si el alma está dormida, registra poco, y si registra poco, recuerda aún menos. Pero si el recuerdo está ahí, la historia sigue viva. Eine geschichte.

(Fuente: burning-soul, vía catoute)

Escuchar música…

… como a quien le sacan poco a poco el veneno de serpiente.

Succionando la ponzoña de tu alma hasta que todo vuelve a ser calma en tu interior.

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

~Friederich Nietzsche (via catoute)

Eres más majo que las pesetas…

De esas que ya no existen.

De esas que las ancianitas guardan en tarros que probablemente antes contuvieran algún tipo de mermelada de fresa o albaricoque y que por más que se lavan no dejan de conservar un poco de su aroma anterior.

Por eso eres más especial aún. Porque te guardaron con cariño y te enseñan sólo a las visitas especiales

Eres una pesetilla con olor a albaricoque.

ME-DIO-CRI-DAD

La mediocridad es una palabra aguda, ascendente.

Empieza con un movimiento envolvente de la sílaba ME-, que hace al pronunciador víctima directa de la misma. Para cuando esa pobre alma condenada se ha querido dar cuenta (justo antes de la aparición de la letra D de la siguiente sílaba) ya ha caído en las redes del abandono, y pronuncia -DIO- como si fuesen días.

La O se alarga más de lo normal, y el interlocutor entra en un estado de sopor continuo que le autoconvence de que merece esa vocalización, de que ese es el lugar otorgado para él y su vulgar léxico.

Muchos no salen, otros reaccionan y en el momento en el que lo hacen pueden comenzar a saborear en sus labios la C de la sílaba -CRI-, provocando un alegre chasquido en sus cerebros que les impulsa a salir del sopor y encontrarse con el aire fresco, fuera de las garras de las anteriores sílabas.

Y finalmente, en un éxtasis apoteósico, el -DAD despliega sus alas de mariposa y deja escapar la palabra convirtiéndola en lo que es en realidad.

Aire y polvo nada más.

(vía namulerules)

No no no…

… no por favor.

Otra vez no por favor, Dios, no.

No, ahora no, ahora que había empezado a emprender el vuelo.

Otra vez las mismas sensaciones, otra vez quedarse estancada. 

No por favor, lo que quieras menos eso.

Mucho ha pasado….

… desde la última vez que nos vimos.

Han pasado días, semanas, meses, incluso años.

Han pasado amigos, amantes, noches, errores y aciertos, desde aquel momento en el que con voz dubitativa y alcoholizada me dijiste con la frialdad de un teléfono móvil que te ibas y que no pensabas regresar.

Más tiempo quizá del que ha pasado desde la última vez que supe algo de tí. Cuando moribunda, me retiré a lamer mis heridas en la oscuridad, y decidí digerir mi pena sola.

Tanto ha pasado que ya no me despierto pensando en dónde estarás y si serás feliz allá donde estés, ni temo el día en el que te vuelva a ver.

Y ese día, el día en el que te vuelvas a cruzar en mi camino, si el corazón se acelera y las piernas se niegan a sostenerme, sólo tendré que mirar mis heridas, convertidas ahora en hermosas cicatrices, blancas y suaves, para hacer que mi corazón sea aceite y mis piernas troncos, pisar más fuerte que nunca y sonreir.

Porque tú también habrás pasado.

(Fuente: burning-soul, vía catoute)

Me consumo decidida…

en un fuego que no quema

y que sin querer busca como origen a aquellos que una vez conoció

pero se equivoca… se equivoca.