Das erinnert mich an eine Geschichte

La reminiscencia es la memoria del alma; pero si el alma está dormida, registra poco, y si registra poco, recuerda aún menos. Pero si el recuerdo está ahí, la historia sigue viva. Eine geschichte.

Mentira

Eres un mentiroso

Todo el tiempo mientes

Mientes cuando hablas, cuando callas también mientes

Mientes cuando miras, cuando respiras, cuando duermes

Mientes cuando me dices que me quieres

Y cuando dices que me odias, mientes

Todo lo tuyo es una mentira

Sucia, sangrante, intensa mentira

Dices que es mentira

Y mientes, mientes, mientes

only-feel-it:

Toska

“Ninguna palabra del inglés traduce todas las facetas de toska. En su sentido más profundo y doloroso, es una sensación de gran angustia espiritual, a menudo sin una causa específica. En el aspecto menos mórbido es un dolor sordo del alma, un anhelo sin nada que nada haya que anhelar, una añoranza enferma, una vaga inquietud, agonía mental, ansias. En algunos casos podría ser el deseo por algo o por alguien en particular, la nostalgia, una pena de amor.”

Acto 2, Escena Segunda

Cinco actores y medio comparten la escena, pero sólo A, B y C son los protagonistas de la misma.

C está llena de vida. Ríe, salta, para ella todo es un juego. Es feliz, es sincera. “Enséñasela” dice.

A se acerca, sonríe (¿sonríe?). “Se ha empeñado en que os la enseñe”. Detrás de ella se encuentran mentiras, manipulaciones, una rabia vencida, un odio velado, egoísmo.

B sonríe a su vez. “Es muy bonita” Angustias, miedos, depresiones, un ¿porqué? que se prolongará hasta perderse en el infinito.

"¿A que sí? ¡MIra! ¡Se ríe cuando le hago esto!" C, el lazo irrompible que les ha unido para siempre.

Todos continuan enseñando su cara de felicidad. Se dan las últimas instrucciones: tiene que hacer los deberes, tráeme lavado el chandal…

La escena se para. Los actores quedan totalmente congelados como si el tiempo se hubiera detenido.

Una de las figurantes, la acompañante de B, mira la escena, se mira a si misma. Baja del escenario y sale corriendo por la puerta de emergencia.

Proust no tiene la dirección de este Tumblr

Yo quería hacer un post. Un post solemne, serio, dramático a su manera…

Yo quería hacer poesía. Quería sacar de mi pecho un aliento, quería dejar al descubierto mis más sinceras preocupaciones.

Quería alabarle, celebrar con palabras su persona, hacer ver al mundo lo maravilloso y al mismo tiempo terrible de este ser, que de un beso y dos pinceladas volcó mi afecto y atravesó mi corazón.

Y todo es infructuoso.

Decir de él que en su rostro veo un espejo donde se refleja la cara de otro.

Hablar de su vulnerabilidad y de la palabra PELIGRO escrita en su frente.

Gritar que estoy enfadada, que tengo momentos de iluminación y que al mismo tiempo me agito por dentro como si tuviera anguilas en lugar de tripas.

Nada tendría sentido porque sería el resultado de un instante, un momento leve, una idea vana que desgarraría todo y no llevaría a ningún sitio.

Es un Proust, un Boudelaire, un Yeats.

Es un artista. Y los artistas siempre dejan huella.

Miedo

Anoche soñé con el fin del mundo

Soñé con el vacío, la incertidumbre, el miedo.

Que el océano arrasaba y que la piel arrugada

Olvidaba cada rostro, cada gesto, cada beso.

Anoche soñé que te olvidaba

Y era el fin de mi mundo

“Me gustan las ojeras de tus ojos
de no dormir por estar aprendiendo.
Me gusta tu cabello sin arreglar,
porque tienes mejores cosas que hacer.
Me gusta que te quejes,
porque se nota que piensas por ti misma.
Me gusta que te vistas como quieras,
porque sabes que tienes el derecho a hacerlo.
Me gusta que luches por lo que consideras correcto,
no eres domesticada, y es lo que más me gusta.
Es por todo eso que, me encantas.”

—   

Jonathan Chacón 

me encanto yo

(via miamigalamaga)

(Fuente: maenadsnest, vía besosdequeso)

Líneas paralelas

- ¿Lo ves? - Dijo él señalando el punto exacto del libro de matemáticas.- Son paralelas cuando se mantienen siempre a la misma distancia y nunca se encuentran.

- Misma distancia… nunca se encuentran…- repitió ella mirando el punto que señalaba su dedo.

- Misma distancia… nunca…- volvió a repetir.- ¿No se tocan nunca?

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Pacto

Si una vez ungido de cicatrices

vuelves la espalda al mundo por no volver a enfrentarte a él solo

Hagamos un pacto, juguemos a ser dos

Yo prometo no crecer, tú promete no cambiar

Lo que la piel no dice

No está escrito en ningún sitio que la piel quiera ser envenenada, ni que prefiera la tinta, a la limpieza original. No está escrito que la voluntad tenga derecho a imponerse sobre la naturaleza. Ni que las mujeres quieran vivir grabadas en los brazos de unos hombres, que tal vez, algún día, no serán suyos. Nadie sabe si es del todo lícito imponerse una condena, una marca, un estigma. No está escrito que sea justo que el dolor se premie, ni que la moda o el adorno o el capricho tengan por qué mezclarse con el alma. No hay razón para atarse a un símbolo cuya trascendencia puede ser transitoria y su presencia permanente. Nadie nos obliga, ni puede obligarnos, a decir para siempre.

Y sin embargo más de una vez lo decimos. Y más de una vez nos manchamos la piel, con la tinta de una idea, de un presagio, de una certeza, que después se olvida, de un amor que después se pierde, o se arruina, de una emoción que creímos duradera, pero que al final, por más que nos neguemos a verlo, estaba de paso. Se van quedando los días, que ya fueron, en la piel, y al mirar atrás, son las marcas las que nos recuerdan aquello que fuimos.

Tal vez en algún momento soñemos con escapar de esta condena, porque al querer ser otros, nos condenamos irremediablemente a ser lo que ahora somos. Y pesa. ¿Pero acaso no pesan también los besos, las palabras que dijimos, el daño que hicimos y el que nos hicieron, acaso no pesa también la historia invisible que arrastramos?

No sólo existe lo que puede verse, existe también lo que se intuye, lo que se promete, lo que se da, existe lo robado y lo que no conseguimos robar.

La vida se amontona en los márgenes de la piel señalada y la piel señalada, se va convirtiendo en una nota al pie de la página de nuestra historia.

¿Qué dicen los versos de amor cuando el amor se ha ido, a quién le hablan, qué explican exactamente? ¿De qué o de quién hablan las canciones del pasado? ¿Qué fue de la furia, del rencor, del entusiasmo, del champán y su resaca? ¿En qué momento nos dimos cuenta, de que nada de lo nuestro, era nuestro para siempre?

La piel recuerda. Y en la temporada de las lluvias, no se borran nunca todos los caminos de vuelta a casa. La piel recuerda un tiempo anterior a la tinta, antes de ser señalada, y recuerda, un tiempo de soledad, antes de ser amada, aunque a menudo no recuerde con precisión el motivo de todo lo sucedido.

Las señales que dejamos nos permiten reconstruir las cosas que rompimos. Se avanza a tientas por el pasado, y aunque no todas las piezas encajan, y algunas ni aparecen, poco a poco, se reconoce un olor, un momento, una noche, o el color de sus ojos. Las señales que dejamos en la piel, nos traen algunas de las cosas que tuvimos, que fueron nuestras, cuando el tiempo no existía, y la memoria no era necesaria.

Porque puede ser que nada se recuerde, pero también puede ser que el amor se empeñe en pelear contra el olvido, como un boxeador sonado y persistente. Puede ser que los días se sobrepongan al rigor de los días, que todo se sume y se amontone, que nada se pierda del todo. Y puede ser que la piel quiera recordar después de todo, los nombres de las mujeres amadas, y las causas de todas las batallas, ganadas, o perdidas, y que los pasos en la nieve no se vayan con la nive. No es imposible, que lo que pareció arrogancia o locura termine por da fé de lo que fuimos, y que nuestras manos se llenen, cuando ya no esperemos nada, de nuestros pasados y, tal vez, de otros futuros.

No puede descartarse que en algún momento, recuperemos el orgullo y el sabor de lo vivido. No puede descartarse que volvamos sobre nuestros pasos, que reencontremos el sentido a lo perdido, ni debería ser imposible, y seguramente lo sea, que llegado el día, volvamos a entender el código cifrado de nuestra piel, el mensaje en la botella que lanzamos hace mucho, mucho años.

Puede ser, incluso, que al final del camino, volvamos a hacer las paces con el tiempo y empecemos a entender, de nuevo, como niños que recuerdan donde escondieron sus tesoros, nuestros propios tatuajes.

- Ray Loriga